Boletín Bimestral Crea tu Mundo Autismo | Edición 10 · Junio 2026
- creatumundoautismo

- 29 may
- 17 min de lectura
Noticias sensacionalistas y una perspectiva de inclusión social ¿Cómo reconocerlas?
Por Estefanía Chacón, terapeuta de Crea tu Mundo Autismo
Vivimos rodeados de información: noticias, videos, publicaciones y opiniones que aparecen constantemente en redes sociales y medios de comunicación. Muchas veces, los temas relacionados con discapacidad, autismo o inclusión se presentan desde el miedo, la lástima o la exageración, lo que puede influir en la manera en que entendemos a las personas y sus necesidades.
Algunas noticias o publicaciones buscan llamar la atención mediante el impacto emocional más que a través de información clara y equilibrada.
Las noticias sensacionalistas tienen características comunes:
⚠️Titulares exagerados o alarmistas.
⚠️Uso de palabras como “sufre”, “padece”, “impactante”.
⚠️Historias centradas únicamente en tragedia o “superación”.
⚠️Falta de contexto o evidencia.
Aunque muchas veces no exista una mala intención, este tipo de mensajes puede reforzar estereotipos o generar una visión limitada sobre las personas.

Una mirada desde la inclusión social
La inclusión social propone mirar a las personas desde su dignidad, sus derechos y su individualidad, no únicamente desde un diagnóstico o dificultad.
Esto implica reconocer que cada persona vive su experiencia de manera distinta, que no todas las necesidades son visibles, que las barreras están en el entorno y no en la persona y finalmente, que la participación requiere apoyos reales y accesibles.
¿Cómo influye la información que consumimos en nuestra manera de pensar?
Influir en nuestras expectativas, decisiones e incluso en la manera en que intervenimos o acompañamos a otros.
Hacer una pausa y reflexionar sobre ello puede ayudarnos a construir prácticas más empáticas y respetuosas.
En lo personal, antes de estudiar psicología, gran parte de la información que tenía sobre inclusión provenía de lo que las personas neurotípicas consideraban “mejor” para personas con autismo. Con el tiempo, el trabajo cercano con niños y familias me ha permitido cuestionar muchas de esas ideas y comprender que la inclusión va mucho más allá del lenguaje o de una intención positiva.
Hoy entiendo que, así como es importante hablar con respeto, también es importante reconocer que las personas requieren adecuaciones reales para participar plenamente en distintos espacios: no solo físicas, sino también sociales, emocionales, educativas y comunicativas.
Esta nota propone una mirada 👁️crítica y respetuosa para reconocer contenidos que promueven una inclusión real y empática.

Entonces, ¿cómo reconocer contenido más confiable e inclusivo?
✅Utiliza lenguaje respetuoso.
✅Presenta información basada en evidencia.
✅Evita el miedo o la lástima como recurso principal.
✅Reconoce derechos y apoyos.
✅Muestra experiencias diversas.
✅Invita a comprender, no solo a reaccionar.
Antes de compartir una noticia puede ser útil preguntarnos:
¿Esta información busca informar o impactar?
¿Qué ideas me genera sobre las personas involucradas?
¿Estoy escuchando la voz de las propias personas con discapacidad?
¿Esta información favorece la comprensión o refuerza prejuicios?
¿Cómo aplicar esto en la práctica?
En casa, con niños y adolescentes: fomenta conversaciones basadas en preguntas y escucha activa, y propone buscar fuentes diversas y confiables.
En familia y escuelas: trabajar con equipos docentes y terapeutas para identificar materiales que prioricen la dignidad, la evidencia y la participación real.
En terapia y acompañamiento: incorporar mensajes que celebren la diversidad de experiencias y los derechos de las personas.
En redes y comunidades: compartir contenidos que expliquen, no que dramaticen; acompañar con contexto y recursos para entender y actuar.
💡La forma en que hablamos, compartimos y entendemos ciertos temas influye directamente en la manera en que convivimos con otros. Construir una mirada inclusiva no significa tener todas las respuestas, sino mantener la disposición de cuestionar, aprender y reconocer las necesidades reales de las personas desde el respeto y la empatía.
Hablar de estos temas abre puertas a conversaciones importantes, pero también es válido reconocer que no todas las personas desean hacerlo de la misma manera o en todo momento. La inclusión también implica respetar los tiempos, experiencias y formas de vivir cada proceso.
La idea no es ser incisivos con cada noticia, sino abrir camino a la reflexión entre familia, terapeutas y cuidadores e invitar a prácticas que favorezcan la dignidad y el respeto a la diversidad de necesidades.

Curso de Verano 2026 en Crea tu Mundo: un verano para explorar, crear y divertirse juntos

En Crea tu Mundo creemos que el verano puede convertirse en mucho más que unas vacaciones. Puede ser un espacio para descubrir nuevos intereses, hacer amigos, jugar, experimentar y vivir experiencias que se queden para siempre en la memoria de los niños y niñas.
Este año reinventamos nuestro Curso de Verano para crear semanas llenas de diversión, creatividad, movimiento, exploración y experiencias sensoriales pensadas especialmente para niños y niñas con condiciones de neurodesarrollo.
Queremos que cada día sea una oportunidad para aprender mientras se divierten, conviven y se sienten seguros siendo ellos mismos.
Habrá juegos, actividades creativas, experimentos, arte, dinámicas grupales, retos, movimiento, experiencias sensoriales y muchísimas oportunidades para que los niños y niñas conecten con otros en un ambiente cálido, acompañado y respetuoso con la neurodiversidad.
Cada semana tendrá una temática diferente para hacer de este verano una aventura completamente nueva:


Todo está pensado para que sólo tengas que traer a tu hijo o hija.
Playera oficial
Seguro de accidentes
Todos los materiales incluídos
Salidas
Fotos al finalizar el curso
Retroalimentaciones
Meses sin intereses
Hermanos con descuento
¡Qué esperas para disfrutar el verano!

Madres cuidadoras: Una mirada al sistema de cuidados en México
Por Daniela Aguilar, terapeuta y coordinadora operativa en Crea tu Mundo autismo.
Hablar de cuidados en México es hablar de millones de mujeres que sostienen la vida cotidiana desde espacios que pocas veces son reconocidos. Son madres que organizan rutinas, acompañan terapias, regulan crisis, coordinan citas médicas, adaptan actividades escolares y, al mismo tiempo, intentan responder a las exigencias del trabajo, el hogar y su propia vida personal.
En muchas familias de niñas, niños y adolescentes con alguna condición del neurodesarrollo, el cuidado no termina al finalizar el día. Es una labor constante que requiere atención emocional, física, económica y mental de forma permanente.
Sin embargo, aunque el cuidado sostiene a las familias y comunidades, en nuestro país continúa siendo una responsabilidad que recae principalmente en las mujeres.
De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en México 31.6 millones de personas realizan labores de cuidado sin recibir remuneración, y tres de cada cuatro son mujeres. Entre ellas, las madres representan el grupo que más tiempo dedica a estas tareas.
Esta realidad tiene consecuencias profundas. Muchas madres cuidadoras reducen sus jornadas laborales, abandonan empleos, postergan proyectos personales o viven en condiciones constantes de agotamiento físico y emocional. El problema no es la maternidad ni el cuidado en sí mismo, sino la falta de un sistema que acompañe y distribuya estas responsabilidades de manera más justa.

Cuando no existen suficientes apoyos institucionales, escuelas inclusivas, espacios accesibles de atención o redes comunitarias, el cuidado termina resolviéndose dentro de los hogares. Y generalmente son las mujeres quienes absorben esa carga.
El IMCO señala que nueve de cada diez personas que dejan el mercado laboral por realizar labores de cuidado son mujeres. Además, las mujeres realizan alrededor del 73% del trabajo no remunerado en el país, situación que limita su autonomía económica y sus oportunidades profesionales.
Pero el impacto no es únicamente económico.
Muchas madres cuidadoras viven altos niveles de estrés, dificultades para descansar, aislamiento social y una sensación permanente de tener que “poder con todo”. En contextos de neuro divergencia, además, suelen convertirse en gestoras de derechos, intérpretes de necesidades, mediadoras escolares y principales figuras de regulación emocional para sus hijos e hijas.
Con frecuencia, el sistema coloca sobre ellas expectativas imposibles: ser cuidadoras de tiempo completo, profesionistas, parejas presentes, administradoras del hogar y, además, mantenerse emocionalmente disponibles en todo momento.
Hablar de un sistema nacional de cuidados implica reconocer que cuidar no debería ser una responsabilidad individual ni una carga silenciosa. Significa pensar en políticas públicas, servicios y redes comunitarias que permitan acompañar realmente a quienes cuidan: horarios laborales flexibles, espacios de respiro, apoyos terapéuticos accesibles, escuelas inclusivas y comunidades más corresponsables.
También implica cambiar la manera en la que entendemos el cuidado. Cuidar no es “ayudar”. Cuidar es un trabajo esencial para sostener la vida.
En Crea tu Mundo creemos que acompañar el neurodesarrollo también significa mirar y acompañar a quienes sostienen gran parte de esos procesos día con día. Reconocer a las madres cuidadoras no es romantizar el sacrificio; es visibilizar una realidad que merece apoyo, descanso, comunidad y corresponsabilidad.
Porque ninguna madre debería cuidar sola.
A las madres que forman parte de nuestra comunidad queremos decirles que reconocemos todo lo que implica acompañar día a día los procesos de sus hijos e hijas. Las decisiones difíciles, el cansancio, las dudas, las rutinas que sostienen incluso en los días más complejos.
Sabemos que muchas veces el cuidado puede sentirse invisible, pero queremos que sepan que su esfuerzo, su presencia y su manera de acompañar sí hacen una diferencia.

Más allá del papel: inclusión y pendientes a 11 años de la Ley de Autismo
Por María José Olvera directora y fundadora de Crea tu Mundo autismo.

Cada 30 de abril se conmemora la promulgación de la Ley General para la Atención y Protección a Personas con la Condición del Espectro Autista. Once años después, vale la pena preguntarnos no solo qué dice la ley, sino qué ha significado realmente para las personas autistas y sus familias.
¿Por qué importa tener una Ley de Autismo?
La creación de leyes en materia de discapacidad y autismo no ocurre de manera aislada. Gran parte de estos cambios surgieron a partir de la ratificación por parte de México de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU, aprobada en 2006 y vigente en el país desde 2008. Este tratado internacional impulsó una transformación importante en la manera de comprender la discapacidad: pasando de una visión centrada únicamente en la deficiencia individual hacia un enfoque de derechos humanos, inclusión y participación social.
Como parte de este proceso, en 2011 se publicó la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, y años después, el 30 de abril de 2015, entró en vigor la Ley General para la Atención y Protección a Personas con la Condición del Espectro Autista.
Más allá del aspecto jurídico, la existencia de una ley representa el reconocimiento oficial de una población históricamente invisibilizada y la posibilidad de establecer obligaciones concretas para el Estado en temas como salud, educación, accesibilidad, inclusión y derechos humanos.
Una ley puede abrir la puerta a:
ajustes razonables;
políticas públicas;
acceso a apoyos;
inclusión educativa y laboral;
mecanismos de detección y atención;
y mayores condiciones de participación social.
Sin embargo, también es importante preguntarnos desde qué mirada están construidas estas legislaciones y qué modelo de discapacidad se reproduce en la práctica.
Del modelo biomédico al modelo social
Desde la perspectiva médico-clínica —como la CIE-10 o el DSM-5— el autismo es clasificado como un trastorno o discapacidad del neurodesarrollo. Sin embargo, desde una óptica social y de derechos humanos, distintos movimientos y sectores prefieren utilizar el concepto de condición sobre el de trastorno, ya que permite desplazar el foco exclusivamente clínico y reconocer a la persona autista como sujeto social, político, económico y cultural.
Bajo esta mirada, la inclusión no depende únicamente de intervenciones terapéuticas o diagnósticos, sino también de las condiciones sociales, educativas y comunitarias que favorecen o limitan la participación.
Sin embargo, esto no ha sido suficiente. Aunque el marco legal ha avanzado en el reconocimiento de derechos, gran parte de la conversación pública sobre autismo continúa construyéndose desde perspectivas asistencialistas, sensacionalistas y paternalistas, profundamente influenciadas por el modelo biomédico.
Con frecuencia, las personas autistas siguen siendo representadas desde la carencia, la tragedia, la infantilización o la excepcionalidad.
Los discursos públicos suelen centrarse en el sufrimiento, la “superación” o los llamados “talentos extraordinarios”, dejando de lado la enorme diversidad que existe dentro del espectro y reduciendo a las personas a narrativas simplificadas.
Expresiones relacionadas con “mentes brillantes”, “capacidades impresionantes” o “talentos especiales” suelen surgir desde una intención positiva; sin embargo, también pueden reforzar una visión reduccionista donde el valor de las personas parece depender de aquello que pueden producir, aportar o destacar socialmente.
Además, gran parte de la comunicación pública sobre autismo continúa construyéndose desde enfoques donde las personas autistas siguen siendo vistas principalmente como sujetas de cuidado, protección o buena voluntad, más que como sujetas plenas de derechos, participación y autonomía.
Esto se refleja no solo en el lenguaje institucional y mediático, sino también en muchas políticas públicas y narrativas sociales que continúan hablando sobre las personas autistas, en lugar de construir espacios donde puedan participar activamente en las decisiones, discusiones y procesos que les involucran.
Hablar de inclusión implica mucho más que reconocer diagnósticos o generar legislación. Implica cuestionar las barreras sociales, educativas, económicas y culturales que siguen limitando la participación plena de las personas autistas en la vida cotidiana.
También implica revisar críticamente el lenguaje que utilizamos, las historias que contamos y las ideas que seguimos reproduciendo sobre discapacidad, autonomía y valor humano.
La inclusión implica mucho más que sensibilización o buenas intenciones. Implica reconocer capacidad jurídica, acceso, participación, ajustes razonables y el derecho de todas las personas a formar parte de la vida social en igualdad de condiciones.

Entre "avances" y tensiones ¿qué está pasando actualmente?

Cada abril vemos edificios iluminados de azul, campañas institucionales y mensajes de concientización. Sin embargo, muchas familias continúan enfrentando barreras cotidianas para acceder a diagnósticos, educación inclusiva, apoyos, salud, comunicación accesible y participación social real.
El reto actual ya no es únicamente hablar de autismo, sino preguntarnos desde qué paradigma estamos construyendo las leyes, las políticas públicas y las narrativas sociales que las acompañan.
Gran parte de la comunicación pública sobre autismo continúa construyéndose desde enfoques asistencialistas y paternalistas, donde las personas autistas siguen siendo vistas principalmente como sujetas de cuidado, protección o buena voluntad, más que como sujetas plenas de derechos, participación y autonomía.
Esto se refleja no solo en el lenguaje institucional y mediático, sino también en muchas políticas públicas y narrativas sociales que continúan hablando sobre las personas autistas, en lugar de construir espacios donde puedan participar activamente en las decisiones, discusiones y procesos que les involucran.
Actualmente, la mayoría de las entidades federativas cuentan con legislación relacionada con autismo o se encuentran en procesos activos de reforma y actualización. En los últimos años, distintos estados han impulsado nuevas iniciativas vinculadas con inclusión, educación, salud, accesibilidad y derechos de las personas autistas.
Sin embargo, el panorama continúa siendo desigual. Mientras algunas legislaciones comienzan a incorporar enfoques más cercanos al modelo social y de derechos humanos, otras siguen construidas desde perspectivas predominantemente médicas, asistencialistas o centradas únicamente en la atención clínica.
Además, la existencia de una ley no garantiza por sí sola accesibilidad, inclusión ni cumplimiento efectivo de derechos. La falta de presupuesto, lineamientos claros, formación profesional, mecanismos de supervisión y políticas públicas sostenibles continúa representando uno de los mayores retos en la implementación real de estas legislaciones.
Actualmente existen decenas de iniciativas activas relacionadas con modificaciones a la Ley General para la Atención y Protección a Personas con la Condición del Espectro Autista. Sin embargo, muchos de estos procesos continúan avanzando lentamente, reflejando que la discusión sobre inclusión, derechos y accesibilidad sigue siendo una tarea pendiente dentro de la agenda pública nacional.
La inclusión implica mucho más que sensibilización o buenas intenciones. Implica reconocer capacidad jurídica, acceso, participación, ajustes razonables y el derecho de todas las personas a formar parte de la vida social en igualdad de condiciones.
Mirar otras legislaciones también abre preguntas
Observar cómo otros países están abordando las discusiones sobre autismo también permite ampliar la conversación sobre inclusión, apoyos y derechos.
Por ejemplo, algunas legislaciones recientes en América Latina han comenzado a incorporar medidas más específicas relacionadas con accesibilidad, comunicación, educación, participación y apoyos para familias cuidadoras.
Más allá del aspecto jurídico, resulta interesante observar cómo ciertos enfoques reflejan una comprensión más amplia de la discapacidad y de las barreras sociales que enfrentan las personas autistas en su vida cotidiana.
Más allá de que estas medidas puedan seguir siendo perfectibles, muestran un cambio importante en la forma de comprender la inclusión: no únicamente desde la atención clínica o terapéutica, sino también desde la accesibilidad, la comunicación, la participación social y los apoyos cotidianos que permiten ejercer derechos en igualdad de condiciones.
Al mismo tiempo, estas discusiones también dejan ver que el lenguaje dentro de las propias leyes importa. Palabras como “podrán” o “deberán garantizarse” no representan lo mismo cuando hablamos de accesibilidad, ajustes razonables o derechos.
Entre algunos puntos relevantes que aparecen en estas legislaciones se encuentran:
Medidas de apoyo para madres, padres y personas cuidadoras ante emergencias escolares
Lenguaje inclusivo
Referencias explícitas a sistemas de comunicación aumentativa y alternativa
Disposiciones relacionadas con accesibilidad en espacios judiciales y administrativos
Reconocimiento de derechos sexuales y reproductivos
Mecanismos de detección y acompañamiento temprano
Participación de personas autistas como expertos por experiencia
Reglamentos, políticas y fiscalización constante
Mayores responsabilidades institucionales en materia de inclusión educativa
A once años de la promulgación de la ley, el reto sigue siendo construir políticas públicas claras, accesibles y sostenibles, donde la inclusión no dependa únicamente de la sensibilización o de la buena voluntad, sino de medidas concretas, presupuestos, apoyos y garantías reales de participación.

Un ciclo que está por terminar
Por Jennifer Cortazar Coordinadora estratégica y terapeuta de Crea tu Mundo
Estamos por cerrar un ciclo que inició con nombres nuevos, nuevas historias y muchas expectativas, y que hoy nos permite mirar hacia atrás con gratitud, aprendizaje y orgullo por todo lo construido.
Cada mes fue parte de un proceso compartido: los primeros días de adaptación, los avances que poco a poco fueron tomando forma, las preguntas que nos ayudaron a ajustar el camino, las voces del equipo y la confianza de cada familia que nos permitió acompañar desde cerca.
Este número especial es un recorrido por lo vivido durante el ciclo 2025–2026. No solo como una memoria de actividades, sino como una forma de reconocer el camino de cada niño, el trabajo del equipo y la comunidad que seguimos construyendo juntos.
✅Cambios en el equipo.
Este ciclo también inició con nuevos roles dentro del programa. Jenn, asumió la Coordinación del Programa de Preescolarización. Dafne y Mónica se integraron como auxiliares de grupo. Fanny, Rocío y Jazmín asumieron el rol de terapeutas titulares, fortaleciendo también el trabajo de terapias integrales durante las tardes.
Cada incorporación y cada cambio fueron parte de una estructura que buscó responder de manera más cercana, organizada y sensible a las necesidades de los niños y sus familias.
✅Nuevos integrantes del ciclo 2025–2026
Con mucho cariño recibimos a:
Maximiliano Ranth, Daniela Caselin, Sebastián Sánchez, Sofía Fernández, Ethan Rojas, Axel Cuéllar, Romina Balderas, Adrián Rojo, Miguel Quintero, Zaid Victoriano, María José Ramírez, Matteo del Río y Rey Sánchez.
Cada uno llegó con una forma particular de explorar, comunicar, vincularse y aprender. Para Crea tu Mundo, recibirlos fue también abrir espacio a nuevas preguntas, nuevos retos y nuevas formas de acompañar.
Bienvenidos a este camino que construimos juntos.

✅Lo que aprendimos este año: voces del equipo
Al cerrar el año, abrimos un espacio para que el equipo pudiera mirar hacia atrás y reconocer los aprendizajes que esta mitad de ciclo dejó. Al reunir sus voces, encontramos una idea común: acompañar en Crea tu Mundo no es solo intervenir, planear o cumplir objetivos; es estar presentes, observar con sensibilidad, ajustar cuando es necesario y permitirnos aprender de cada niño, de cada familia y del propio equipo.
Este inicio de ciclo nos recordó que el progreso no siempre ocurre de manera inmediata ni lineal. Muchas veces se construye en pasos pequeños, en intentos repetidos, en momentos de regulación, en nuevas formas de comunicación, en una transición que se logra con mayor seguridad o en una familia que empieza a comprender mejor el proceso de su hijo. Por eso, aprendimos que la paciencia, la presencia y la constancia son parte esencial de cualquier avance significativo.
También reafirmamos que la intervención más valiosa es aquella que reconoce la historia y el ritmo de cada niño. Cada proceso nos invitó a cuestionar, ajustar estrategias y mirar más allá de la conducta observable para comprender qué necesita cada niño para sentirse acompañado, seguro y capaz de avanzar. En ese camino, el vínculo con las familias volvió a ocupar un lugar central, recordándonos que el acompañamiento cobra mayor sentido cuando se construye en conjunto.
Las voces del equipo reflejan algo muy importante de la esencia de Crea: cada día es una oportunidad para aprender, para mirar con más profundidad y para dejarnos transformar por los niños que acompañamos. Porque en este trabajo, acompañar también nos cambia a nosotras; nos exige estar disponibles, pensar en comunidad y sostener con amor, profesionalismo y compromiso cada historia que llega a nuestro espacio.
Construyendo comunidad y capacidades
Durante febrero, seguimos fortaleciendo no solo el trabajo directo con los niños, sino también las herramientas del equipo y los canales de colaboración con las familias.
Primeros Auxilios para todos
Dafne Cabrera, terapeuta auxiliar del programa y técnica en urgencias médicas, impartió el Curso de Primeros Auxilios a todo el equipo de Crea tu Mundo.
Este espacio representó un paso importante para continuar fortaleciendo la seguridad, la prevención y la capacidad de respuesta dentro del entorno terapéutico. En Crea, cuidar también implica prepararnos, anticiparnos y generar condiciones más seguras para cada niño.
Las familias hablaron
Durante este periodo también recibimos los resultados de la encuesta de satisfacción. Las respuestas de las familias nos permitieron identificar avances importantes en áreas como comunicación, autonomía y regulación emocional.
Para Crea tu Mundo, escuchar a las familias es parte fundamental del proceso. Sus observaciones, inquietudes y experiencias nos ayudan a seguir ajustando el acompañamiento, fortalecer lo que funciona y reconocer aquello que todavía podemos mejorar.
Nueva estructura, mismo corazón
Durante abril, Crea tu Mundo vivió una reorganización importante dentro de su estructura de acompañamiento, a partir de un momento muy significativo para el centro y para Majo: su partida a Chile para continuar su formación académica a través de su maestría.
Este paso representó un motivo de orgullo para toda la comunidad de Crea. La decisión de Majo de seguir preparándose refleja uno de los valores que sostienen nuestro trabajo: la importancia de continuar aprendiendo, cuestionando, actualizando la mirada y fortaleciendo las bases desde las que acompañamos a cada niño y familia.
Su ida a Chile no significó una pausa en el compromiso con Crea tu Mundo, sino una oportunidad de crecimiento que también impulsa al centro. Nos recordó que los procesos se fortalecen cuando quienes los lideran siguen formándose, ampliando su perspectiva y construyendo nuevas herramientas para enriquecer el trabajo clínico, terapéutico y humano que realizamos todos los días.
Como parte de esta nueva etapa, Jenn, asumió el rol de Coordinadora Estratégica, dando seguimiento cercano a los procesos familiares, escolares y de articulación entre áreas. Regina Gutiérrez regresó como Coordinadora Clínica, fortaleciendo la integración terapéutica del equipo y el seguimiento clínico de los procesos.
Aunque la estructura se reorganizó, el corazón del trabajo se mantuvo: acompañar a cada niño desde una mirada integral, cuidar la comunicación con las familias y sostener un equipo capaz de responder con mayor claridad, sensibilidad y organización a las necesidades de cada proceso. Esta transición nos permitió reafirmar que Crea tu Mundo sigue creciendo desde sus raíces: el compromiso, la formación continua, el trabajo en equipo y el amor por cada historia que acompañamos.
Con gratitud y cariño: dos nombres que dejan huella
Cerrar un ciclo también implica reconocer a quienes formaron parte importante del camino. Este año despedimos con mucho cariño a dos personas que, desde lugares distintos, dejaron una huella profunda en Crea tu Mundo.
Andrea Baylón
Auxiliar del Programa de Preescolarización
Andy, gracias por todo lo que sembraste en este programa.
Tu presencia acompañó momentos cotidianos que, muchas veces, son los que más construyen: una transición difícil, una mirada atenta, una palabra de calma, una sesión sostenida con paciencia, un pequeño logro celebrado desde el corazón.
Alguna vez compartiste: “Cada día los niños y mis colegas me enseñan algo profundo. Acompañar transforma”. Y en Crea pudimos verlo en tu manera de estar, de observar, de vincularte y de sumar al proceso de cada niño.
Terminas una etapa con nosotras, pero lo que construiste permanece en las historias de los niños, en la confianza de las familias y en el equipo que compartió contigo este camino.
Gracias por acompañar con sensibilidad, compromiso y amor.
Mariana Mejía
Auxiliar de Proyectos
Mariana, llegaste a Crea tu Mundo para documentar el trabajo, y poco a poco también te volviste parte de él.
Tu mirada nos ayudó a reconocer la importancia de lo cotidiano: las escaleras llenándose cada mañana, los saludos entre terapeutas y niños, los detalles pequeños que hablan de vínculo, esfuerzo y comunidad.
Gracias por poner en palabras aquello que a veces, por vivirlo todos los días, podemos dar por sentado. Gracias por mirar con sensibilidad, por narrar con cuidado y por ayudarnos a conservar parte de la memoria de este ciclo.
Con cariño, acompañamos nuevos pasos
Este ciclo, algunas familias se preparan para iniciar una nueva etapa. Para Crea tu Mundo, cada cierre representa también una oportunidad para mirar el proceso recorrido, reconocer las habilidades que se han construido y acompañar con cuidado la apertura hacia nuevos contextos.
Sabemos que cada transición implica emociones, preguntas y ajustes. Por eso, más que hablar de una despedida, queremos reconocer el camino de cada niño y de cada familia, así como las herramientas que se han ido fortaleciendo durante este tiempo: mayor participación en rutinas, avances en comunicación, regulación, autonomía, vínculo, juego, aprendizaje y adaptación a distintos espacios.
Acompañar un cierre también significa confiar en que lo trabajado puede seguir creciendo en otros entornos, con nuevos retos, nuevas personas y nuevas oportunidades de participación.
Cerramos el ciclo escolar con nuevos aprendizajes, y deseamos que este nuevo paso esté acompañado de claridad, apertura y oportunidades para seguir fortaleciendo las habilidades de cada niño en los contextos que vienen. Nos alegra haber sido parte de este tramo del camino y seguimos confiando en que cada proceso continuará creciendo desde lo trabajado, lo aprendido y lo compartido.
Este número con la entrada del cierre de preescolar, nació con la intención de conservar algo de lo vivido, de poner en palabras lo que muchas veces ocurre en lo cotidiano: un avance pequeño, una rutina lograda, una familia que confía, un equipo que aprende.
Cerramos el ciclo 2025–2026 con gratitud por cada historia que llegó a Crea tu Mundo, y con la certeza de que lo construido este año seguirá presente, de una forma u otra, en los procesos que continúan.
Gracias por ser parte de este camino.
y....
Gracias por llegar hasta aquí.
Esta edición fue realizada por María José Olvera, Daniela Aguilar, Estefanía Chacón y
Jennifer Cortazar

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